Orígenes e infancia (1895-1909)

Robert Graves —su nombre completo era Robert von Ranke Graves— nació en Wimbledon, Londres, el 24 de julio de 1895. Su padre, Alfred Perceval Graves, de ascendencia anglo-irlandesa, era hijo del obispo anglicano de Limerick. Alfred era inspector de escuelas, pero también era un poeta que sentía enorme interés por las canciones folclóricas y la mitología de Irlanda. La madre de Robert, Amalie (Amy) von Ranke, era hija de Heinrich von Ranke, un médico alemán, y sobrina nieta del historiador Leopold von Ranke. La madre de Amy era de ascendencia noruega. Cuando Alfred se casó con Amy, él era un viudo con cinco hijos; con ella tuvo cinco más, de los cuales Robert fue el tercero.

Amy había heredado una considerable fortuna lo que les permitía vivir en una gran casa en Wimbledon, También poseían una casa en Harlech, en Gales, donde pasaban las vacaciones. A Robert no le gustaba vivir en Wimbledon, describiendolo como “ni ciudad ni campo”, pero adoraba Harlech, donde solía pasear por los montes con sus hermanas. De hecho, el paisaje de Harlech, con sus montes y su costa, será la fuente de las imágenes poéticas de Graves. Los niños también viajaban frecuentemente a Baviera, hasta la muerte de su abuelo en 1909. La vida en casa estaba dominada por los estrictos valores religiosos y morales de Amalie; pero Alfred y ella también alentaban los intereses artísticos y en el hogar reinaba un fuerte ambiente literario y musical.

1.1 Árbol genealógico de Robert Graves
arbol-genealogico.png

Leopoldo von Ranke1.2 Leopoldo von Ranke
Leopoldo von Ranke, el primer historiador moderno, mi tío abuelo, introdujo el “von”. Algo le debo. Fue él quien escribió, ante el escándalo de sus contemporáneos: “Soy historiador antes que ser cristiano; mi objeto es sencillamente descubrir cómo ocurrieron en realidad las cosas”. (Adiós a todo eso capítulo 1).

limerick.jpg 1.3 Obispo de Limerick
“Mi abuelo paterno, el obispo protestante de Limerick, tuvo ocho hijos. Fue un matemático notable -fue el primero en formular una teoría sobre los conos esféricos- y también la principal autoridad sobre las leyes Brehon de Irlanda y el manuscrito de Ogham” (Adiós a todo eso capitulo 1).

heinrick-von-ranke.jpg 1.4 Heinrich von Ranke
“A Heinrich von Ranke, mi abuelo, le debo mi molesta estatura, mi resistencia, mi energía, mi seriedad y mi abundante cabellera.” [Adiós a todo eso, capítulo 1).

ap-graves.jpg 1.5 A.P.Graves con los hermanastros de Robert Graves
De izquierda a derecha, Perceval y Dick, de pie; Molly, APG y Philip sentados en las sillas; Susan está sentada en la alfombra.

matrimonio-graves.jpg 1.6 Matrimonio Graves
“Admiro a mis padres: a mi padre por su sencillez y su constancia, y a mi madre por su seriedad y su fuerza. A ambos por su generosidad […] Tanto desde el punto de vista físico como por ciertas características generales, domina en mí la ascendencia materna. Sin embargo, tengo muchos rasgos, tanto en mi manera de hablar como en ciertos ademanes peculiares, que son típicos de los Graves. La mayor parte son rasgos excéntricos, tales como la dificultad para caminar por una calle en línea recta, jugar con pedacitos de pan en la mesa, cansarme de las frases e interrumpirlas a la mitad, caminar con las manos colocadas de cierta manera en la espalda, y ser víctima de repentinos y desconcertantes accesos de amnesia total.” (Adiós a todo eso, capítulo 1).

red-branch-house.jpg 1.7 Red Branch House
En Red Branch House, en 1 Lauriston Road, Wimbledon, Londres, recién construida por encargo Amy Graves, nació Robert Graves, el 24 de julio de 1895. Hoy lleva una placa conmemorativa de Robert Graves.

amy-graves-hijos.jpg 1.8 Amy Graves con sus hijos
1904: Robert, Charles, Amy, John, Clarissa, Rosaleen

norte-gales.jpg 1.9 Paisaje del Norte de Gales
“Aquella región (y no conozco ninguna otra que se le parezca) parecía ser independiente de las leyes de la naturaleza. Uno apenas podía diferenciar allí el paso de las estaciones; el viento soplaba siempre sobre una hierba rala, las corrientes de agua fluían límpidas sobre un lecho de piedras negras. Los corderos de la montaña eran salvajes y libres, capaces de saltar un muro de dos metros de altura […] y cuando estaban en reposo, eran fácilmente confundidos con las rocas cubiertas de líquenes que se diseminaban por todo el panorama.” (Adiós a todo eso, capítulo 5).

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